Ginebrita González, ¡qué fenómeno de ministro, che!


Muchos han quedado desconcertados por las sibilinas palabras del titular de la cartera de salud, que pueden verse… en todos los diarios, no, pero sí, por ejemplo aquí:

“Tiene un óvulo y un espermatozoide, obviamente siempre hay vida, pero reitero no es eso de lo que se trata de vida. Acá no hay dos vidas como dicen algunos, acá claramente es una sola vida y lo otro es un fenómeno. No está bien correctamente utilizado. Si no fuera así, estaríamos ante el mayor genocidio universal que es el que hace más de la mitad del mundo civilizado”.

 

UN GENIO DEL LENGUAJE

En general, suele considerarse que la gente de ciencia usa un lenguaje preciso y a veces difícil para la generalidad de los mortales, pero acá nuestro amigo Ginés nos muestra que se puede tener un título universitario, de cirujano, por caso, expedido por la Universidad Nacional de Córdoba, y bajar al llano del lenguaje popular (estábamos por escribir, “vulgar”) y saltearse traviesamente las reglas de la lógica, como cuando uno está en un clima de alegre distensión: como en un bar, por caso.

En efecto, aunque los gramáticos se esfuerzan por encorsetar el habla en precisas reglas y distinciones, la gente común, o podríamos decir, el pueblo, la masa, suele usar de los términos con bastante displicencia, estirando y constriñendo el significado de sujetos, verbos y predicados en una interminable secuencia de big bangs de creación lingüística.

Los filósofos aman crear su propio lenguaje técnico, con la particularidad de que los más modernos suelen elaborar sus propias formas de expresión que son un desafío para el más guapo: ahí lo tienen, nomás a don Martín Heidegger, gran alquimista del habla, que hace del alemán, idioma ya abstruso de por sí para quienes son de otras lenguas, un laberinto más hermético que una pirámide.

Por el contrario, los viejos filósofos latinos y griegos, cuyo patrimonio quisieron heredar los medievales, se conformaron con dotar de una significación densa y profunda a términos del habla familiar como “ser, cosa, algo, uno”, etc.


LA KULTURA NARC & POP

Ahora, en la casa, en la calle y en el bar, el pueblo, “la popu”, dotado de un numen divino que le hace ser infalible en virtud de la cantidad (“vox pópuli, vox Dei”… aunque Ud. no crea en Dios) se despreocupa de tecnicismos y elucubraciones y apela al término que tenga más a mano para dotarlo de una capacidad significativa a su antojo.

Ahí tenemos el término “coso”. La filosofía antigua trata de convencernos de la palabra “cosa”, sacada de su ámbito cotidiano, designa vaya Ud. a saber qué honduras de consistencia en relación a distinciones entre lo corpóreo y lo incorpóreo, entre lo duradero y lo fugaz, y la noción de sustancialidad.

Por el contrario, el término “coso” se desprende casi de toda pretensión significativa a fin de lograr la máxima amplitud en la designación: “el coso aquel” puede referirse a una persona, un objeto, pero también a una sensación, un recuerdo… a lo que sea. Para su uso, generalmente necesita se acompañado de un gesto corporal (un dedo que señala, o el mentón designante, también), pues de lo contrario el interlocutor se queda sin saber qué se esconde bajo el rótulo “coso”.

“fenómeno”, “¡fenómeno”, “¡fenomenal!” y semejantes

Fíjense, ahora, lo que ocurre con el término «fenómeno». Evitaremos para nuestros lectores la intrincada senda de las etimologías de la palabra y sus paradas en estaciones mentales como Kant o Husserl y nos conformaremos con señalar (un poco con el mentón, como en el término “coso”) que en su maravillosa amplitud este término designa una amplísima gama de cosas (o “cosos”).

Si le preguntamos a Mr. Google, ingresando el término “fenómeno”, nos responde:

1.    Manifestación de una actividad que se produce en la naturaleza y se percibe a través de los sentidos. "un fenómeno físico"

2.    Cosa inmaterial, hecho o suceso que se manifiesta y puede percibirse a través de los sentidos o del intelecto. "quiso dejar claro que su llamamiento al diálogo no tiene que ser interpretado como un fenómeno susceptible de ser instrumentalizado"

3.    Persona, animal o cosa extraordinarios o sorprendentes en alguna actividad o por alguna cualidad o característica. "es un fenómeno de las matemáticas"

4.    Ser vivo monstruoso. "antiguamente, la moral no impedía que los fenómenos (mujeres barbudas, animales con más de cuatro patas, etc.) se exhibieran como atracciones de feria"

5.    adjetivo COLOQUIAL Fenomenal (muy bueno). "un día fenómeno"

6.    adverbio COLOQUIAL (fenómeno) Muy bien. "nos lo pasamos fenómeno"

Y si afinamos la búsqueda yendo al diccionario de la Real Academia Española en línea, el resultado es parecido:

1. m. Toda manifestación que se hace presente a la consciencia de un sujeto y aparece comoobjeto de su percepción.

2. m. Cosa extraordinaria y sorprendente.

3. m. coloq. Persona o animal monstruoso.

4. m. coloq. Persona sobresaliente en su línea.

5. m. Fil. En la filosofía de Immanuel Kant, lo que es objeto de la experiencia sensible.

6. adj. coloq. Muy buenomagníficosensacionalEs un tío fenómeno. U. t. c. adv. Lo pasamos fenómeno.

 

G.G.G., UN VERDADERO FENÓMENO

El Sr. Ministro JeJeJe, o G.G.G. es un verdadero fenómeno al parecer en todos los sentidos señalados. Dejamos para el entretenimiento de nuestros lectores el comprobar por sí mismos si es así o no.

Él, por lo menos, es consciente de serlo: cuando en el mes de mayo de este año covidiano 2020 tuvo algún traspié de salud que lo llevó a esta estar internado, él tranquilizó a sus seguidores diciendo: “¡Estoy fenómeno! Con ganas de volver a trabajar”, como lo consignaron oportunamente los medios (entre los cuales, ver aquí).

Según las ejercitaciones gramaticales ya mencionadas de los filósofos, los verbos “ser” y “estar” pueden considerarse intercambiables en ciertas circunstancias. O sea que, así entendido, podemos decir que Ginesito (o Ginebrita, para los amigos) se autopercibe como un fenómeno. “Estoy fenómeno… soy un fenómeno…”

Por tanto, quienes se han molestado, escandalizado o indignado de que el fenomenal ministro que asesora al Presi haya distinguido y separado la manifestación de una mujer de lo que lleva en su seno cuando está embarazada, y haya designado a lo primero “vida” y a lo segundo “fenómeno” de ninguna manera lo está degradando: al contrario, lo encumbra a categoría ministerial. Si el feto es “un fenómeno” y el ministro también lo es (y podríamos agregar que también Albertito lo es), todo está bien, o sea… fenomenal.


¡CHE!

En los primeros tiempos de esta sabia y bondadosa cuarentena con la cual el Presi nos está cuidando, el fenomenal ministro fue descripto como “el comandante”. Seguramente Ginesito se habrá imaginado a si mismo como el nuevo Ernesto Guevara de la Serna en ruda lucha contra el opresor Covid-19… más allá de que en un primer momento dijo que “no hay ninguna posibilidad de que exista coronavirus en la Argentina” (ver aquí).

A G.G.G. le gustan las frases contundentes… ¡es un fenómeno!

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